
martes, 9 de febrero de 2010
La Mallona argentina

miércoles, 30 de diciembre de 2009
Museo de las Comunidades
Los doce privilegios reales restaurados en Simancas ocuparán un lugar destacado en el futuro espacio museístico que se ubicará en la iglesia de Nuestra Señora del Castillo."Estos documentos demuestran que el patrimonio soriano no son sólo piedras y estatuas"
Irene Llorente Yoldi (Heraldo de Soria)
La Diócesis de Osma-Soria quiere construir un museo sobre las comunidades de Villa y Tierra de la provincia que fueron las artífices de la construcción de las iglesias románicas, según explicó ayer el vicario de Patrimonio de la Diócesis, Juan Carlos Atienza. Esta propuesta surge a raíz de la intervención que ha llevado a cabo el centro de conservación y restauración de bienes culturales Simancas de la Junta de Castilla y León, a petición de la Diócesis de Osma, en doce privilegios reales y cartas plomadas de la iglesia de Santa María del Castillo de Calatañazor, que se encontraban en el museo del templo. Cabe destacar la fecha de los documentos que datan desde mediados del siglo XIII a mediados del siglo XVI, abarcando el periodo que se extiende entre los monarcas Fernando III el Santo y Enrique IV, así como dos volúmenes que reúnen documentación del reinado de los Reyes Católicos y Carlos V.
miércoles, 11 de noviembre de 2009
Pueblos deshabitados: La Barbolla
El pueblo lo componen unas 10 casas todas ellas orientadas al solano del mediodía, formado por dos calles paralelas y una perpendicular a ellas. Tenían luz eléctrica en las viviendas pero no agua. Un arroyo sin agua discurre por el centro de la población y en los dos extremos hay sendas choperas que proporcionan un poco de frescura y sombra en los días calurosos de verano. SEGUIR LEYENDO
Visto en el blog PUEBLOS DESHABITADOS
martes, 16 de junio de 2009
Arreglos en la iglesia de La Barbolla
Otras Barbollas
miércoles, 25 de marzo de 2009
Viaje al año mil
De 1953 al año 1000 -más exactamente 1002- hay sólo 33 kilómetros. En media hora, sin apresurarse, se salvan 951 años. El punto de partida puede ser un olmo enorme y municipal, donde ejecuta melodías desde su copa una banda de música. Este olmo está en Soria, increible y mínima ciudad, a la que un siglo entero de espléndida literatura -Bécquer, Machado, Gerardo Diego- no ha conseguido sacar del desconocimiento. Tal vez por haberse convertido en objeto literario; después de leer Campos de Castilla parece que no hay ya más que hacer, y sin embargo, los pocos que salen de ese error vuelven como de haber labrado y sembrado una nueva parcela de su espíritu.Para llegar al año 1000 hay que salir por Golmayo, cruzar la paramera soriana, donde se aprietan las ovejas en las inmensas, huecas soledades que el larguísimo invierno apaga en nieve, pasar por Villaciervos, villa de los pastores de las capas blancas, presentes en los capiteles de San Juan de Duero -junto a un diablo tentador que persuade malignamente a Herodes de perpetrar la atrocidad de los Inocentes; un Herodes perplejo y atribulado, que tira de sus barbas en la cima de la indecisión-, y entrar por un camino tortuoso y empinado que ya empieza a estar fuera del mundo.
Y de pronto, en un recodo, a la izquierda, lo increible: Calatañazor. Piedras grises, adobes, paredes casi tejidas con ramas y pedrezuelas. Las ruinas de un castillo. Arriba, el azul brillante. Calles pinas, sin gentes; curvos balcones de madera tosca; aleros saledizos que no dan sombra a nadie. Vejez, vejez. Hogares con campana cónica, por donde alguna vez sube un humillo tenue. Una plaza con un rollo dramático y un olmo viejísimo, hueco, con su verde penacho de follaje indiferente; y un caserón grisiento, donde dan su latido rojo unos geranios.
¿Dónde está la gente? Este cura párroco, con cabeza de romano y flequillo negro, que anda en invierno horas de nieve, con las recias botas puestas, para llevar la misa a otros tres pueblos, ¿a quién espera? Sin duda a que vuelvan los que están peleando abajo, en el valle, a la sombra del castillo, con las retaguardias de Almanzor, que se repliegan hacia la desolación inaudita y cárdena de Medinaceli.
Pero al llegar a los torreones derruidos, al mirar hacia abajo, al ancho valle preparado para la lucha desde el quinto día de la Creación, se ve que los pocos hombres de Calatañazor no combaten contra las lanzas califales, sino contra las doradas espigas del tardío trio de estas tierras del Duero adolescente; están trillando. Naturalmente, con los trillos del año 1000; con los que al cumplirse el milenio de la Redención eran ya milenarios: la tabla combada hacia arriba, como una proa que navega en el mínimo mar redondo y amarillo de la parva; debajo, los pedernales paleolíticos, tallados a golpe, van cortando pausada, morosamente, la paja y dejando libre el grano. Cuando la parva está lata, el trillo navega por un mar casi tempestuoso; cuando va menguando, el hombre y la mula giran monótamente en el disco amarillo, que reluce al sol, rodeados de cuadrados, rectángulos, trapecios verdes, rojizos, negruzcos: las infinitas parcelas míseras -sembrados, barbechos, rastrojos- de la tierra soriana atomizada.
En el ocaso, el sol. Un globo rojo que se va hinchando y vertiendo su sangre por el horizonte. Ni una sola nube. Llegan, cecanas, cruzando un prodigioso cristal de aire, voces agudas de las figuras lejanísimas. Tan lejanas, que no son nuestras, que no son de nuestros contemporáneos. Dentro de un rato, cuando el sol, que se está ennegreciendo por el borde, se haya escondido; cuando se haga mayor el silencio y triunfe el violeta y las estrellas hagan su algara súbita sobre el pueblo cristiano, subirán a las casas, encenderán el fuego, pedirán noticias del Conde Sancho García, que va a entrar con mesnadas en tierra de moros, y escucharán al viento oscuro, hasta que llegue el sueño y el escenario se traslade de la tierra invisible al cielo altísimo y profundo, que cuenta las horas en el reloj de sus constelaciones, impasible y siempre el mismo, milenio más, milenio menos.
JM y Soria
miércoles, 18 de marzo de 2009
Poema
martes, 17 de marzo de 2009
MANUEL ARRIBAS: Calatañazor
Conocido casi únicamente por la derrota que allí sufriera Almanzor de las tropas castellanas y leonesas en 1002, es casi ignorado bajo otros aspectos a cual más interesante.Se encuentra situado en la cima de una enorme roca aislada de sus alrededores por las profundas hoces que forma el río al E. y S. de la villa, y del O. y N. por la misma altura de la peña cortada. (seguir leyendo)El escudo de Rioseco
El emblema es un escudo partido con un rollo de justicia de azur puesto sobre ondas de azur y plata en el primer campo. En el segundo aparecen en campo de azur, tres padillas de plata puestas en faja y acompañadas de nueve medias lunas de plata, tres en jefe, tres en punta y tres en los flancos siniestros de las padillas. El escudo es timbrado de la corona real española. Por su parte, la bandera municipal se basa en un paño cuadrado de proporción 1:1 dividido verticalmente en dos franjas de igual anchura, azul al asta y blanca al batiente. Sobrepuesto al centro, el escudo municipal en sus colores.
El alcalde de Rioseco, Antonio Ruiz, explicó la decisión de que el municipio contara con un escudo y una bandera: “se debió a que no teníamos y llevábamos bastante tiempo detrás de realizarlos aunque no ha sido hasta el año pasado que nos pusimos en serio, interesándonos por los trámites que había que seguir, cuánto podría costar y, por último, contratando a una empresa que es la que ha diseñado ambos”. Esta empresa investigó en los archivos históricos y municipales, y además hizo preguntas a la Corporación para perfilar el diseño final de los símbolos del municipio.
Rioseco tiene 147 vecinos censados, una extensión de casi 5.000 hectáreas y dista 39 kilómetros de la capital de provincia . En su patrimonio destacan la iglesia de San Juan Bautista y la Ermita de la Virgen del Barrio.
LABERINTO ROMANICO: Rioseco, río del tiempo ido
LABERINTO ROMANICO: En Calatañazor el románico Magister perdio el tambor
LABERINTO ROMANICO: La soledad sonora...
PICOTA Y CEPO: "Más vale soledad..."
miércoles, 28 de enero de 2009
El agua en Rioseco

Hay además unos cuantos arroyos que vierten al Sequillo. Por la margen derecha nos encontramos con el de la Fuentiruela, Fuente Serrano ,Valdemadrona, Cansina, Valdeálvaro, Valdelasviñas, El Pilar, Cañada Roblazo, Prado Monte y Valdelacasa. Por la izquierda los más importantes son el arroyo de Fuentemayuel, Valdecristiano, Valdecaparroyo, Valoz, y el río de Escobosa. Todo el término cuenta a mayores con gran cantidad de manantiales y fuentes . La fuente de La Pinilla riega los huertos vecinos al pueblo. Algunas en poca estival disminuyen de caudal o se secan, pero otras de más enjundia, como la del pueblo, la fuente de Abajo o la del Pilar están bien abastecidas todo el año.

Recorriendo los alrededores del pueblo nos encontramos con innumerables fuentes de nombres tan sonoros como el agua que proporcionan: Los Cubillejos, La Cerrada , Valdemañas, Fuente del Paso, Fuente del Vino, Fuente de la Zorra, del Tocón, Perejones, La Mercadera , La Pinilla de la Mercadera, Fuente Serrano, Fuentiruela, Fuentemayuel, Fuente La Yuncá, Valdecaparroyo, de Las Palomas, La Fuenterrona , Canalizo la Nita , de Valdepolvos, del Pilar, la Merendilla , Valdemadrona...


Que nadie se imagine un secarral al oir hablar de este Rioseco de Soria, antes de Calatañazor, que cuenta con un campo de golf y con establecimiento de turismo rural de calidad. Tienen más información en la web http://usuarios.lycos.es/rioseko/ de donde hemos sacado los datos y las fotos que ilustran esta entrada.
