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martes, 3 de enero de 2012

Volvimos a Escobosa

Volvimos en otoño a Escobosa, había algunas nueces en unos nogales jóvenes cerca del rio, y restos de haber vivido gente en el tiempo bueno, colchones tirados en el suelo de alguna casa de la entrada, muebles, restos de comida, gente por el campo con todoterrenos. El agua de la fuente no se puede beber porque no hay quién la controle.






jueves, 8 de enero de 2009

Escobosa


Se encuentra a 1.084 metros sobre el nivel del mar, entre Torreandaluz y Rioseco a cuyo ayuntamiento pertenece. Está deshabitado desde mediados de los setenta.

El caserío lo conforman unas catorce casas, casi todas de adobe. Tiene forma de L invertida (la calle Mayor que atraviesa el pueblo y otra que sale a la izquierda). Está en terreno llano junto a una frondosa chopera

El principal medio de vida de sus vecinos era la agricultura. El trigo y la cebada eran los cultivos dominantes y siempre tuvieron fama de buenos productores de judías. Había algunos rebaños de ovejas y en el pasado también se dedicaron a la arriería, principalmente llevando grano hasta la Rioja. Las fiestas patronales eran el 8 de septiembre. Sus fértiles tierras siguen siendo cultivadas por agricultores de los pueblos cercanos.
A pesar de contar con relativamente buenas comunicaciones, carretera, luz y buenas tierras de cultivo, el pueblo quedó deshabitado, y aunque las condiciones de repoblación serían más sencillas, no hay ninguna casa rehabilitada para el veraneo o los fines de semana, como ha ocurrido en otros pueblos. Parece que hubo un efecto dominó, que cuando los primeros empezaron a marchar fueron arrastrando a los demás. La gente empezó a irse a últimos de los 60 y primeros de los 70, en 1971 se cerró la escuela y en 1975 la ultima casa, por un pastor jubilado y su hija que al quedarse solos emprendieron rumbo a Soria, adonde fueron a parar la mayoría de los escobosanos (alguna familia marchó tambien a Logroño).

La iglesia está completamente en ruinas. Se conserva una fuente y un lavadero en bastante buen estado

Cuando se entra en el pueblo todo es soledad y silencio, solo roto por el canto de los pajaros.